Volvió un rato antes, el clima empeoraba como para quedarse navegando lejos de la costa. Tenía tiempo, por lo que se sentó un rato en un banco del muelle, mirando el mar. Las olas crecían. Era domingo. No quería volver a su casa y su aburrida realidad. Su ojos miraban con aire soñador el azul horizonte, como queriendo naufragar. El barco zamarreado por las olas tiraba fuertemente de su amarra, que lograba arrastrar un pedazo de muelle y consigo mucho más: amarra, muelle y costa.
2.6.06
1.6.06
Inevitable
Cuando ésta estación
   sea la última
y el andén
   esté repleto
   del otro lado
cuando tu rama
   se vuelva difusa
y el piso
   dubitativo
   a un lado se haga
cuando el sol
   sentencie el ocaso
y la noche
   parezca arraigarse
   cruzando el mediodía
cuando tu futuro
   tropiece detrás
y tu pasado
   no se erija
   sobre sus ruinas
allí tu camino
  bifurca
hacia el eterno muro
      o al desfiladero
   sea la última
y el andén
   esté repleto
   del otro lado
cuando tu rama
   se vuelva difusa
y el piso
   dubitativo
   a un lado se haga
cuando el sol
   sentencie el ocaso
y la noche
   parezca arraigarse
   cruzando el mediodía
cuando tu futuro
   tropiece detrás
y tu pasado
   no se erija
   sobre sus ruinas
allí tu camino
  bifurca
hacia el eterno muro
      o al desfiladero
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poemas
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