2.5.07

Doble faz

  Seguía buscando la plaza. Pasaban las cuadras, una tras otra, y la geometría de la ciudad se comprimía. Arriba, el firmamento no era más que una raya azul.Tiempo después llegué a una avenida que corría paralela a una gran pared blanca. A ambos lados, cierta concavidad indicaba que había llegado al centro de la ciudad y que la plaza estaba ahí nomás, del otro lado. Comencé a bordear el muro buscando en su curvatura algún pasaje. Aceleré el paso con ansiedad palpitante. Se veía muy poco y para no separarme de la pared la iba rozando con mi mano izquierda. A veces, sin quererlo, me desviaba de ella. Un tenue farol, levemente inclinado, interrumpió por unos pasos la hermética oscuridad.
  Seguía mi marcha y mis dedos aún palpaban la lisa e inquietante monotonía. La idea de que no hubiera entrada no cabía en mi imaginación, no podía ser así. Continué sin parar hasta que frené exhausto e incrédulo, con mi vista sobre el mismo farol torcido de antes. Me senté contra la pared y cerré los ojos suspirando el abatimiento. Un descanso nomás. Lo único que importaba estaba tras del muro, lo que fuere.
  Un rugido agudo me despertó. Me paré rápido, tanteé la pared con la izquierda, y retomé con miedo y prisa. No llegué a hacer dos pasos que me fui contra la muralla. Caminé de nuevo, procurando hacerlo en forma paralela. Al cabo de cinco pasos el espanto. Me acercaba de nuevo. Era convexa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

The Beauty Flower Power.
T.

Anónimo dijo...

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T.