9.10.07

Descamisado

En una esquina a mitad de cuadra,
bajo un cordón demasiado alto,
corre el canto mímico de una sirena
que tras el desagüe rojo
ya no sigo.

Barrotes custodian la boca de tormenta.
Por descarte,
subo a casa,
voy al lavadero,
salto los cuadros de mi camisa
y me limpio de su tela
como mancha liviana
de sueños indelebles.

Ya en la tibia calesita,
espiralada,
merodeo el hueco de la pileta.
Ataco su vacío inútil,
y el túnel
me conduce hasta el fondo
del
barro.

1 comentarios:

josé dijo...

las pinturas de tu imaginación tienen el imán de un atractivo misterio.