Papeleo frenético, impresoras intermitentes y telefonos que suenan como embajadores de la musica ante los contestadores automáticos (casi).
Llega Pablo y enchufando la pc apaga la realidad. Ingresa la clave y se zambulle a lo virtual jurando anonimato. Un nuevo horizonte le roza la nariz. El tecleo de los neo-pianistas titila como un diluvio de plástico expulsado de la calle. Las perchas huesudas que sostienen los torsos se dezplazan de a ratos por sus circuitos jamás improvisados.
El loro (demasiado loro para serlo) murmura ante el biombo de aire que le presta absoluta distracción. Sus papeles orales atragantados por los fideos de tufo empañan los cristales en forma de jaula. Tras el reflejo burlon, la calle acostada sobre el pavimento empuña lanzas de nervios y anota con vilis los almanaques nocturnos.
Atrás lijan su oído de pelo a fanfarronaso limpio. Los entreactos son demasiado forzados y la bruja, bajando la voz, pide silencio a los gritos derramando semen vencido y exajerando el disimulo. Aturdido, no le queda otra que aplaudir las moscas que zumban entre sus tímpanos y tropiezan con su vacío de neuronas. Finalmente consigue abstraerse de la bolsa hermética de artificios y entre sueños y anhelos, imagina taparse los oídos con dos caños que callen el ruido al unísono.
Llega Pablo y enchufando la pc apaga la realidad. Ingresa la clave y se zambulle a lo virtual jurando anonimato. Un nuevo horizonte le roza la nariz. El tecleo de los neo-pianistas titila como un diluvio de plástico expulsado de la calle. Las perchas huesudas que sostienen los torsos se dezplazan de a ratos por sus circuitos jamás improvisados.
El loro (demasiado loro para serlo) murmura ante el biombo de aire que le presta absoluta distracción. Sus papeles orales atragantados por los fideos de tufo empañan los cristales en forma de jaula. Tras el reflejo burlon, la calle acostada sobre el pavimento empuña lanzas de nervios y anota con vilis los almanaques nocturnos.
Atrás lijan su oído de pelo a fanfarronaso limpio. Los entreactos son demasiado forzados y la bruja, bajando la voz, pide silencio a los gritos derramando semen vencido y exajerando el disimulo. Aturdido, no le queda otra que aplaudir las moscas que zumban entre sus tímpanos y tropiezan con su vacío de neuronas. Finalmente consigue abstraerse de la bolsa hermética de artificios y entre sueños y anhelos, imagina taparse los oídos con dos caños que callen el ruido al unísono.
Hora de irse.
6 comentarios:
¡Todo un escupitajo!, qué manera de expulsar tu acritud Andro. Gracias y de nada (ando a las vueltas, vi luz y entré)
Que lindo que escribis... me encantó tu presentación...
Me presento más simple, no porque quiera sino porque tengo sueño, de hecho las cosas complicadas me gustan y todos dicen que soy algo complicada, cosa que también me gusta, no se si ser complicada o que lo digan ,en fin, me explico?
Mel, desde Córdoba...
Dejo la ventana del cuarto abierta, cuando tengas tiempo asomate, adentro hay reloj por si te parece estar demorándote. Pasa tranquilo.
Besos.
Muy bueno lo que escribis. Por tus venas corre poesia y de tus palabras se desprende dolor.
¡Un gusto!
¡Que tengas buena vida! ¡Una mirada puede enseñarte a amar!
Supongo que aca hay otra neo-pianista
MUY BUENO
Tal vez en algun momento quieras pasar...
nunca hay luz en mi estuche pero capaz que te viene bien un poco de oscuridad ?
www.en-el-estuche-habitacion.blogspot.com
Gracias por tus palabras, creo que es muy cierto todo eso que decis, no hay mejor cosa q ser uno mismo tal cual es.
Te dejo mi email. melymar09@hotmail.com asi podemos charlar...
Besos..
Mel.-
Y yo pasaba a mirarte.
;)
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