Estamos de vacaciones en playas de una gaviota y volvemos a la ciudad el peor domingo del año cuando sube la marea de redes y
bajamos a la calle
bajamos al subte
y subimos a la vereda con los ojos martillados por decreto a la vuelta de la esquina
donde Hansel marca con sus tripas el regreso a la cueva de los buitres cebados.
Acá estamos con las sonrisas dibujadas a los tajos para eyectar de nuestras bocas desflecadas el vomito crónico amontonado de sesos junto al cordón antes que la maestra pase
lista
negra
de
sueños.
Estamos acá
sí
estaqueados a la vidrieras de caderotas envueltas en tapados de piel de indio
para la risa de las bandadas jaurías y tropillas cascoteadas y apartadas para el cachetazo doméstico, alineadas al cuadrado y filtradas de toda vena el plomo humano,
comprando relojes a prueba de baños inundados con sangre blanca donde recitábamos palabras talladas en pedazos de mandíbula y con los restos hacíamos castillitos dentro de cyber-paquetes para armar en soledad y desarmar en familia, para navegar hasta las ocho de la séptima mañana por los cañones ojerosos, capeando el chaparrón de plástico, con el alma desfondada, y criando escamas en los ojos para ver bajo la laguna seca
sí
acá seguimos.
5 comentarios:
Tomá sociedad corrompedora!!
Aquí vino Andrés a cantarte las cuarenta...
Excelente, nene
hola..! soy melina varnavoglou del taller vertientes...
sos de cruzagramas? q buen taller
buenos vientos!
meli
¡te va a ser mal!
Me gusta lo que escribís, sobre todo la prosa poética... Me hacés recordar a Rodolfo Wilcock quién sabe por qué razón.
Un saludo.
Loco, nos cruzamos hace un tiempo por el zaiper. Muy aspero y cierto.
Muy con ganas de seguir leyendo como vomitás bilis.
Un abrazo, estamos en contacto.
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