Ante todo deberá creer en ellos y ellos en usted. ¿Porque sabe que? Como nosotros, ellos también piensan que no existimos. Entonces, cuando una persona cree en un enano, emite una señal que busca una semejante en el mundo de los diminutos. Se da la conjunción cuando hay creencias correspondidas en cada lado. Ahí se produce la transfiguración, de enano por hombre (acá), y de hombre por enano (allá). Se reemplazan por tiempo indefinido.
   Para proveerse de ellos deberá primero hacerse de hombres supersticiosos. Concurra a la salida de cualquier templo religioso o, porqué no, donde alguien mantenga una sonrisa por una extensión de tiempo llamativa. Evite las personas serias. Luego, una vez embaucada la persona elegida, llévela con usted hasta donde haya construido el portal cósmico. Repita el proceso las veces que crea necesario hasta tener su propio sequito de enanos desnudos. Digo desnudos porque así es como viven en su dimensión. Por último, me olvidaba, procure no creer usted mismo en los pequeños. No haga como yo que escribo para gigantes excluido en este mundito. Fui víctima de uno que tenía el mismo oficio que yo: contrabandeaba hombres vestidos.
   Ahora predico la palabra en el único templo construido por hombres en este mundo, esperando con anhelo incierto la venida de nuestro salvador que nos devuelva a donde pertenecemos.
4 comentarios:
Este texto es genial!!!!!!
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me encantó, super imaginativo Andrés.
Estas yendo por Venezuela?
Besotes
Nadu
Me encanta su escupitafio. Macanudo.
No tengo palabras.
Los ultimos tres posteos que hiciste y que lei todos juntos para ponerme al día, es uno más ocurrente q el otro... sabrás este último está barbaro pero la definición de febrero...es.. única!
Abrzo!!!!!!!!!
Mel.-
Muy bueno! Un placer pasar por este blog!
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