Los muebles se secan de balcón a balcón
el alféizar se arruga un poco
ventanas sonrojadas.
la cañería desahoga un pelo, dos peros, tres pesos…
no.
mejor la cabeza primero porque no pasa.
por no liberar no escapa
corta la espiral.
El lago flota sobre una almohada de madera
piel de aire
inapunada.
todo está quieto.
Sopla un huracán cada vez más ojo.
2 comentarios:
Buenísimo y surreal, Andrés.
Me encantó. Por ese ojo entra-sale la poesía.
Un abrazo.
¿En qué andás, Andrés?
Paso a dejarte un abrazo.
Que estés muy bien.
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